Leclerc firma victoria y Checo finaliza séptimo en Monza

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Hidalgo Sport. – Charles Leclerc ha logrado una memorable victoria, la segunda seguida, en el Gran Premio de Italia, haciendo explotar de emoción a Monza que no veía una victoria roja desde la de Alonso en 2010. De un plumazo ha terminado con la mala racha, ha pasado a Vettel en la clasificación y ha jubilado al alemán como líder de Ferrari en otra tarde aciaga para el alemán con su enésimo error no forzado.

Gran trabajo del piloto mexicano Sergio Pérez en el GP de Italia, luego de escalar 11 posiciones para finalizar en la séptima plaza y así sumar puntos.

Y además lo hizo a lo grande, luchando y derrotando en pista a los dos Mercedes y en especial a Hamilton, que atacó en oleadas más de media carrera, pero no pudo encontrar un milímetro por donde meterle mano a la nueva estrella de Maranello que forzó al inglés a un error cuando fundió sus neumáticos por el fragor de la batalla. Leclerc sacó todo lo que tenía, le sacaron tarjeta amarilla por alguna defensa al límite, también tuvo su error que puso en vilo a los ‘tifosi’ pero puso sobre la mesa lo que se exige a cualquier piloto de Ferrari: talento, sí, pero también corazón.

En la salida Leclerc resistió a duras penas el ataque de Hamilton y Bottas, casi emparejado con el primero pero definió con tiralíneas la trazada y pudo mantener la plaza. No lo hizo Vettel, superado por Hulkenberg o Carlos, extraño, con Stroll, que le quitó la séptima plaza. El alemán se la devolvió al de Renault pronto, pero no así el español que, eso sí defendió como un titán el octavo puesto con el velocísimo Albon, que se salió fuera en Lesmo 1 tras tocarse ambos. Detrás, Verstappen que ya salía último, entró en pit al tocarse en la salida, dejando muy en el aire su ya tocada carrera.

El siguiente susto fue de Vettel en la vuelta 7, que volvió a hacer su clásico trompo en Ascari, en solitario, el enésimo y además en la arrancada se llevó puesto a Stroll y éste a Gasly en la suya. Un desastre. “Es un idiota”, dijo Stroll en la radio. Sainz pasó por suerte y heredaba la sexta plaza y Vettel tenía que entrar a cambiar el alerón delantero llevándose de sanción 10 segundos de ‘stop and go’, sanción dura y merecida de más de medio minuto contando toda la maniobra. Un palo. Otro más regresando último a la carrera.

Era el primer tercio de carrera y Charles llevaba él solito la bandera de Ferrari, con Hamilton a 1.3 segundos y Bottas a tres, con opciones de doble estrategia para atacar el liderato. “Charles, pasamos al Plan B”, le decían por la radio al líder de la carrera. Mercedes movió ficha y metió a Hamilton en la vuelta 20 para intentar el ‘undercut’, mientras Sainz aguantaba sexto sin poder acercarse a los dos Renault, estupendos en Monza de forma inesperada, pero con menos apoyo aerodinámico al perder alguna pieza en su batalla con Albon, que le recortaba por detrás, aunque le caían 5 segundos de sanción por cortar la pista y salir con ventaja.

En la vuelta siguiente paraba Leclerc, aún más rápido, 2.3 segundos contra los 2.6 de Hamilton y regresaba de nuevo primero a la carrera, por los pelos, pero delante con gomas duras respecto a las medias de Lewis. Le pedían por radio al campeón que atacara precisamente en ese momento teniendo esa ventaja temporal y el DRS y llegó el esperado duelo entre los dos en la vuelta 23. Leclerc defendió al milímetro el ataque de Lewis, le arrinconó lo justo, el Mercedes pisó la hierba y se salió en la segunda variante. Le valió un aviso, tarjeta amarilla al 16, pero Monza pegaba tantos botes que temblaba la sala de prensa.

En el giro 28, mientras Hamilton tomaba un respiro para volver a la carga, paraban tanto Sainz como Bottas, que era líder temporal, y por desgracia volvió a aparecer el famoso ‘Tuercas’ que tantas muescas ha dejado en nuestros pilotos. Esta vez fue la pistola delantera derecha la que le atornilló mal el neumático, se le encajó, no iba, vaya usted a saber, y Sainz apenas duró unos metros con la rueda girando loca. Un desastre y una pena porque el madrileño estaba sexto y cuajando otra estupenda carrera.

No hubo que esperar mucho para el segundo arreón de Hamilton, después de que los dos doblaran a un Vettel perdido y hundido. “Necesito más potencia”, decía por la radio Lewis, que no encontraba por donde entrarle al monegasco, que seguía con un pilotaje perfecto, sin un solo error y bajo la presión de un pentacampeón del mundo desatado a su cola, a medio segundo de distancia. Hasta que no lo pudo evitar en la vuelta 36, pasándose de frenada en la primera variante, pero siguiendo líder al regresar sin obtener ventaja. Estaba la cosa al límite, con otra defensa en plena recta muy justa contra el Mercedes.

“No me quedan neumáticos”, decía Hamilton. “Sigue presionando, Lewis, sigue”, era la respuesta ya en el giro 38. “No te muevas en frenada en la curva 4” era el aviso para Leclerc visto que le podía caer una sanción en cualquier momento y que Hamilton decía por radio antes que estaba pilotando peligrosamente. “Ok, no lo haré”, dijo Charles.

Y entonces, contra todo pronóstico, llegó el error de Hamilton, justo en el mismo punto donde falló Leclerc, en la primera chicane, con el box y la grada de Ferrari explotando de emoción. Lewis regresaba tercero tras sortear los obstáculos porque hasta Bottas, que venía volando, le pasaba y heredaba la segunda plaza justo cuando Vettel hacía su tercera parada en la 15ª plaza. Un respiro vital para Charles en un auténtico carrerón.

Hamilton había fundido las gomas delanteras con un ‘blister’ tan visible que parecía un navajazo, y a Charles ya solo le quedaba sostener a Bottas, al que le decían por radio a falta de 6 vueltas que “esta es tu victoria Valtteri”, con gomas siete vueltas más frescas que las de Leclerc. Si la quieres, ataca. También lo intentó pero tampoco pudo acercarse a más de medio segundo. Charles era un hombre con una misión, y acabó entrando en meta con una victoria que le coloca ya con los galones de Ferrari en el pecho de forma merecida.

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