
Hidalgo Sport- Más de un cuarto de siglo después, el Carlos Tartiere vuelve a recibir al Celta de Vigo en un contexto cargado de tensión y simbolismo. El duelo llega marcado por el estreno de Guillermo Almada en el banquillo del Real Oviedo y por un ambiente enrarecido tanto en lo deportivo como fuera del campo, mientras los gallegos buscan cerrar el año dejando atrás la frustración que provocó su eliminación copera en Albacete.
Para el conjunto azul será el último compromiso de 2025 en casa y también una prueba exigente para su nuevo entrenador. Almada, tercer técnico del Oviedo sin que concluya la primera vuelta, afronta su debut condicionado por varias ausencias. Nacho Vidal, Ovie Ejaria y Brandon Domingues siguen fuera por lesión, mientras que David Carmo no está disponible al encontrarse concentrado con Angola rumbo a la Copa África. En contraste, regresan Fede Viñas y Santi Cazorla tras cumplir sanción en Sevilla, y vuelven a una convocatoria Kwasi Sibo y Luka Ilic, marginados la jornada anterior por decisión técnica.
El panorama en el once apunta a movimientos relevantes. Sibo está muy cerca de recuperar protagonismo tras un periodo prácticamente en blanco con Luis Carrión, y Viñas se perfila como la referencia ofensiva, por delante de Salomón Rondón. En otras zonas, la competencia está abierta, con Brekalo y Hassan disputándose un sitio por la derecha y Calvo y Bailly como opciones en el centro de la defensa.
Todo esto sucede en medio de un clima social especialmente delicado. La gestión reciente del Grupo Pachuca, máximo accionista desde el verano de 2022, ha generado un fuerte descontento entre la afición. En lo futbolístico, la situación es igual de preocupante: el Oviedo es penúltimo en la tabla, acumula casi tres meses sin ganar, enlaza seis partidos sin marcar y suma apenas 10 puntos, a cinco de la salvación.
Del otro lado, el Celta llega con la necesidad de reencontrarse con buenas sensaciones. El objetivo es despedir un 2025 histórico con un triunfo que lo mantenga en la lucha por puestos europeos. La eliminación en la Copa del Rey fue un golpe duro, no solo por darse ante un rival de la zona media-baja de Segunda División y con muchos suplentes, sino también por la pobre imagen mostrada en el Carlos Belmonte y por la lesión de Borja Iglesias, máximo goleador del equipo.
Tras aquel tropiezo, Claudio Giráldez fue claro al señalar que el plantel no está preparado para competir en tres frentes, un mensaje dirigido tanto a algunos futbolistas como al director deportivo Marco Garcés, a quien el técnico sigue reclamando la llegada de un mediapunta. En Albacete quedaron especialmente señalados Ristic, Hugo Sotelo y Jutglá, quien continúa peleado con el gol y solo ha marcado dos tantos en la temporada, ambos frente a Osasuna en El Sadar.
Las ausencias de Borja Iglesias y Pablo Durán, sin embargo, podrían abrirle una nueva oportunidad a Jutglá en Oviedo. El delantero, por el que el club pagó algo más de cinco millones el pasado verano, todavía no ha logrado justificar esa inversión. De cara al encuentro, todo apunta a que regresarán al once el portero Radu, los defensas Marcos Alonso y Sergio Carreira, el central sueco Carl Starfelt y el extremo Bryan Zaragoza, todos ellos ausentes en la visita a Albacete.
Así, el Tartiere será escenario de un duelo con necesidades opuestas, pero con la presión compartida de cerrar el año con una imagen distinta.











































