
Hidalgo Sport- La Bombonera vivió una noche que quedará grabada en la memoria del futbol mexicano. Toluca volvió a demostrar por qué su historia pesa, por qué su estadio intimida y por qué, cuando el Diablo entra en combustión, es capaz de soportar cualquier infierno. Tras una Final de vuelta cargada de drama, tensión y emociones al límite, los escarlatas superaron a Tigres en una tanda de penales eterna y se proclamaron bicampeones de la Liga MX.
El partido arrancó con un golpe inesperado para la afición local. Apenas transcurrido el primer cuarto de hora, un tiro libre sin aparente peligro terminó desviándose en la barrera y dejó sin reacción a Luis García, decretando el 0-1 que silenció momentáneamente al Nemesio Díez. Tigres encontraba una ventaja fortuita y parecía tener el escenario ideal para manejar el encuentro, apoyado en la experiencia y temple de Nahuel Guzmán bajo los tres palos.
Toluca tardó poco en sacudirse el impacto. Con presión alta, disparos de media distancia y constantes desbordes, el equipo de Antonio Mohamed comenzó a inclinar la cancha. Nahuel respondió una y otra vez, imponiendo su jerarquía y jugando también con la tensión del ambiente, hasta que el esfuerzo escarlata encontró recompensa. Helinho, entendiendo que no sería con una jugada simple, recortó hacia su zurda y sacó un disparo potente al segundo poste que ni el Patón pudo detener. El empate devolvió el fuego a la Bombonera y dejó todo abierto para un segundo tiempo cargado de emociones.
En el complemento, Toluca fue aún más agresivo. Apenas siete minutos bastaron para que Helinho volviera a ser determinante, ahora como asistente, habilitando a Paulinho para el 2-1 que igualaba el global y desataba la locura en las gradas. El Diablo estuvo cerca de irse arriba en la serie definitiva, pero Nahuel apareció con una atajada espectacular ante Marcel Ruiz para mantener con vida a los felinos.
Tigres reaccionó con el ingreso de Nico Ibáñez y tuvo sus oportunidades. Luis García respondió con personalidad, incluso cuando el balón coqueteó con el travesaño tras un desvío que heló a todo el estadio. El cierre del tiempo reglamentario mostró a un Toluca cansado, resistiendo, y a unos Tigres empujando, lo que terminó llevando la Final al tiempo extra.
La prórroga fue un pulso de nervios y resistencia. Toluca recuperó algo de aire y volvió a proponer, mientras Tigres apostaba por enfriar el juego. Nahuel Guzmán siguió siendo protagonista, incluso con una acción arriesgada que casi le cuesta el título, y del otro lado Nico Ibáñez estuvo a centímetros de romper el sueño escarlata con un disparo que rozó el poste.
El desenlace no podía ser otro que desde los once pasos. Fueron 24 penales, una tanda interminable que reflejó la paridad y la tensión de la Final. Porteros y jugadores cobraron, algunos fallaron, hasta que Luis García detuvo el disparo de Ángel Correa y dejó todo servido para el momento definitivo. Alexis Vega tomó el balón, caminó con calma y definió con una frialdad absoluta para sellar el bicampeonato.
Toluca levantó una nueva estrella, igualó a Chivas en títulos y confirmó que su ADN competitivo sigue intacto. Una Final para la historia, un Infierno encendido y un Diablo que, una vez más, se negó a morir.










































