
Hidalgo Sport. ESPN.- “Nuestro principal problema reside más en la geopolítica que en las infraestructuras”, afirmó el presidente del comité organizador de la Copa del Mundo de Rusia 2018, Alexei Sorokin, a casi 50 días del comienzo de la máxima cita deportiva. A diferencia de lo ocurrido en la previa de las últimas dos Copas, hoy en Rusia nadie está preocupado por el avance de las obras en estadios, aeropuertos y carreteras, sino en la situación política que enfrenta a cierto sector de Europa con el gobierno ruso.
Después de que Gran Bretaña anunciara un “boicot diplomático” contra el campeonato, creció la incertidumbre en Moscú. En rigor, el boicot no es más que la ausencia de ministros y miembros de la familia real en los estadios, pero el mensaje es más fuerte. La razón fue la denuncia de la primera ministra británica, Theresa May, contra el estado ruso por un “un intento de asesinato” contra el ex espía Serguéi Skripal en Salisbury, tras el cual ordenó la salida de 23 diplomáticos rusos y la cancelación de todos los contactos de alto nivel entre ambos países.
Días más tarde, sesenta eurodiputados de diversos países solicitaron a los Gobiernos de la Unión Europea, en una carta abierta, que no acudan al Mundial, por considerar que su presencia fortalecería “el camino autoritario y anti-occidente” de su presidente, Vladimir Putin.
La respuesta rusa no tardó en llegar. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, acusó a los países occidentales, liderados por Londres y Washington, de querer empeorar las relaciones con Moscú con el objetivo de “boicotear” el Mundial de fútbol. “Ese es su sueño dorado, ese es el objetivo principal”, afirmó durante una entrevista y agregó: “todos los métodos son buenos si se trata de perjudicar el torneo”, agregó.
Los recientes bombardeos aliados en Siria no hicieron más que escalar la tensión. Anatoly Antonov, embajador ruso en Estados Unidos, declaró en un comunicado que el ataque de EEUU, Reino Unido y Francia a Siria “no quedará sin consecuencias”. De todos modos, días después comenzó la última etapa de la venta de entradas y lo hizo a muy buen ritmo.
En medio de estas disputas diplomáticas, Estados Unidos es uno de los países con mayor cantidad de hinchas interesados, más allá de la ausencia de la Selección nacional. De hecho, las autoridades moscovitas esperan que la mayoría de turistas y aficionados que visiten la capital durante el Mundial provendrán de EEUU, China y de países de América Latina como México, Argentina y Uruguay.
Las preocupaciones que aquejan a los organizadores en Rusia no parecen llegar a la FIFA, ya que el presidente Gianni Infantino se mostró convencido de que la crisis no impactará de ningún modo a la Copa del Mundo. “El mundo está viviendo una situación bastante delicada en general, pero estoy convencido de que no va a tener ningún impacto negativo en el Mundial, creo que va a ser todo lo contrario. El fútbol tiene el poder de unir a la gente y la gente no quiere destrucción ni guerra, quiere celebrar”, declaró el dirigente suizo.
A cincuenta días, todos los estadios mundialistas están listos para recibir a las estrellas. Diez de los doce fueron construidos especialmente para la ocasión, y los dos restantes (el Luzhniki y el Ekaterimburgo Arena) fueron remodelados totalmente. El último que recibió el visto bueno de la FIFA fue el Cosmos Arena de Samara, que durante meses fue el principal dolor de cabeza porque no estaba en condiciones. El estadio ubicado en el distrito federal del Volga será inaugurado a fines de abril.
Cincuenta días nos separan del inicio del evento deportivo-cultural más importante de la humanidad y, más allá de las dificultades diplomáticas y políticas, todo está listo para que sea una fiesta popular.
















































