
Hidalgo Sport. José Antonio Naciff Roldán.- De cara a la renovación de su dirigencia el Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional enfrentará el proceso que sin duda será uno de los más delicados en su historia en esta entidad.
Bajo bandera de que se debe modernizar, a su interior se vislumbra la imposición de nuevos cuadros que –anuncian- será la pauta final de ancestrales cacicazgos. Y es aquí donde anticipan “que la puerca torcerá el rabo”.
En el momento de más baja credibilidad social que hay con todos los institutos políticos, dependencias gubernamentales e incluso eclesiásticos y casi al mismo tiempo que las elecciones para relevo de poderes en el vecino Estado de México, en Hidalgo se renovarán poco más de 50 comités municipales del priísmo.
También la presidencia de este instituto que en el estado hoy encabeza Alberto Meléndez Apodaca.
La estrategia utilizada por el primer priísta estatal para evitar que grupos políticos tradicionales participaran en el último proceso, compactó a este organismo y le hizo perder cerca de un 50 por ciento de los 84 municipios de esta entidad.
Con ello y rechazando a simpatizantes y electores que por años le favorecían aseguraron a los hidalguenses haber creado una nueva clase política estatal.
Pero también factores contra los que en esta ocasión el Pri deberá bregar en una elección que aún y cuando es interna, sin duda se regirá también bajo el marco de la política nacional.
Aunque primero se espera que el primer “choque de trenes” ocurra precisamente entre la “nueva y la vieja guardia”. Los primeros de poca experiencia y que quieren estar y los segundos de colmillos largos y retorcidos anticipando que no cejarán, o bien con el amago de “engordar” a otras instituciones políticas.
Y de ahí la tradicional división o fracturas internas de donde empero resultarán las nuevas dirigencias priistas.
Sea cual sea el resultado para priístas de toda la vida sin duda la nueva sangre inyectará dinamismo al Revolucionario Institucional, en una época donde la participación de una ciudadanía más despierta e informada, también va a la baja y que cada vez más ve al Pri, al Pan, al Prd, a Morena, Pvem y Panal lejos de que sigan siendo su respectivo interlocutor social.
Sin embargo y aún con la posibilidad que debido al proceso pierda una buena parte de su fuerza interna el vaticinio para el Pri en Hidalgo se visualiza con puerto de buena ventura, pues la oposición estatal simplemente no da para más.
Entonces y al despido-“renuncia” masiva a que obligó la administración estatal continuará con la renovación de las cúpulas priístas, con la que se espera concluya no un proceso de elección democrática, sino de “depuración étnica”.
Para cumplir finalmente con el adagio “ni están todos los que son… ni son todos los que están”.
Por el momento en el Pri estatal ya varios alistan maleta pues prevén la posibilidad de que tras la elección les cierren la puerta, como se infiere ha sido la instrucción girada desde “las entrañas del poder” donde se afirma que todo se hará con total transparencia, lo que ha hecho pasar de muchos de la dignidad a la indignación.
En una administración pública familiar que ya se caracteriza por su “transparente” nepotismo.











































