Hidalgo Sport. Iván Lozada.- A un año de despedirse, Miguel Calero pasó de ser un ídolo a convertirse en una leyenda del futbol mexicano y de los Tuzos del Pachuca.
Hace un año, el “Cóndor” nos dijo “Hasta pronto” y este medio día el estadio Hidalgo abrirá sus puertas para realizar una misa en su honor y develar una estatua que lo inmortalizará para el resto de la historia.
Sin duda, Pachuca lo extraña, su familia y su afición no lo olvidan, hacerse a la idea de que ya no está, no es fácil, por eso se espera una gran participación de la gente en este homenaje póstumo.
Su cuerpo ya no está, pero su esencia seguirá grabada en las raíces de quienes tuvimos el privilegio de verlo volar como Cóndor, de disfrutar su show y emocionarnos, sus hazañas, que sin duda servirán de inspiración para las futuras generaciones.
Hoy solo queda recordarlo con cariño y darle las gracias por todo lo que brindó al deporte que amamos.
Gracias por enseñarnos, que la grandeza se construye paso a paso. Que no hay mal que dure cien años.
Que la esperanza es lo último que muere.
Que los fantasmas desaparecen si se les enfrenta.
Que la humildad y la dedicación son los cimientos del éxito.
Gracias por sus vuelos, atajadas, goles, risas, campeonatos y emociones que nos brindó.
Y sobre todo gracias por ser siempre colombiano.
Siempre de corazón mexicano.
Siempre, siempre Tuzo.
A partir de mañana, seguir de cerca su vida y sus mejores momentos en dos partes que se publicarán en Hidalgo Sport, cortesía de J. Arturo Armas.











































