
Hidalgo Sport- El Real Oviedo atraviesa uno de los tramos más delicados de su temporada y de su historia reciente. El equipo carbayón no conoce la victoria desde hace 14 partidos consecutivos, una racha que lo mantiene anclado en el último lugar de LaLiga y con la presión al límite tanto dentro como fuera del club.
La crisis deportiva no comenzó con Guillermo Almada, pero el inicio del técnico uruguayo tampoco ha sido sencillo. Llegó con la encomienda de cambiar el rumbo de un equipo golpeado desde hace meses, aunque hasta ahora no ha encontrado la fórmula para cortar la dinámica negativa que arrastra el conjunto asturiano.
El último triunfo del Oviedo se dio el 30 de septiembre, cuando superó 2-1 al Valencia. A partir de ahí, el equipo dejó de ganar y acumuló 14 encuentros sin victoria entre LaLiga y la Copa del Rey. En ese lapso, cayó en casa ante Levante y Espanyol, empató con Girona en un duelo abierto, fue eliminado por Ourense CF en Copa, y sumó igualadas sin goles frente a Osasuna, Rayo Vallecano, Mallorca y Celta de Vigo. También perdió ante Athletic Club, Atlético de Madrid, Sevilla y Osasuna, además de rescatar empates frente a Alavés y Real Betis.
Esta secuencia de resultados tiene al Oviedo en el puesto 20 de la clasificación, con apenas 13 puntos en 20 jornadas. Su balance es de dos victorias, siete empates y once derrotas, con una diferencia de goles de -20, tras marcar 11 tantos y recibir 31.
Guillermo Almada tomó las riendas del equipo el 16 de diciembre de 2025 en un escenario crítico. Antes de llegar al Oviedo, dirigió al Real Valladolid en la Segunda División, donde estuvo al frente durante 18 partidos. Su paso por el conjunto pucelano fue breve y complicado, sin lograr revertir la situación del club, que terminó descendiendo, y su salida se dio tras expresar su deseo de marcharse para asumir el reto con los carbayones.
Desde su llegada al banquillo del Oviedo, Almada ha dirigido cuatro partidos de liga, con un saldo de tres empates y una derrota. El equipo solo ha sumado tres puntos de los 12 posibles, por lo que la urgencia de una victoria es cada vez mayor, no solo para cortar la racha, sino para mantener viva la esperanza de evitar el descenso.
El calendario no ofrece demasiado respiro. En lo que resta de enero, el Oviedo recibirá en casa a Barcelona y Girona. Febrero traerá visitas complicadas ante Rayo Vallecano y Real Sociedad, además de un duelo como local frente al Athletic Club. En marzo aparecerá uno de los enfrentamientos clave por la permanencia, cuando se mida al Levante, rival directo en la lucha por no descender.
Mayo se perfila como el mes decisivo. El Oviedo cerrará la temporada con partidos ante Getafe y Alavés en casa, y una visita a Mallorca, encuentros que podrían definir si el club logra mantenerse en LaLiga o consuma un nuevo golpe en su historia.












































