
Hidalgo Sport- En medio de la Liguilla del Apertura 2025 volvió a encenderse una discusión que lleva meses rondando al América: el arbitraje. El primer capítulo de Cuartos de Final contra Monterrey terminó convirtiéndose en el ejemplo más reciente de un tema que, para buena parte de la afición y algunos analistas, ya no parece un simple caso aislado. Jesús Rafael López Valle fue el encargado de dirigir aquel encuentro en la Ida, y su actuación detonó el reclamo que posteriormente llegaría hasta la Comisión de Árbitros.
Lo que llamó la atención en un inicio fueron dos acciones puntuales. La primera ocurrió alrededor del minuto 15-16, cuando Jesús Manuel Corona realizó una entrada con los tachones sobre la pierna de Álvaro Fidalgo. Para muchos fue una jugada de tarjeta roja, pero el silbante decidió mostrar únicamente la amarilla. Poco después, al 38, el turno fue para Ricardo Chávez, quien barrió con dureza a Brian Rodríguez y también recibió solo la advertencia disciplinaria. En ambas situaciones, el VAR permaneció sin intervenir.
La presión aumentó después del partido. América emitió su queja formal y la Comisión terminó aceptando que en las dos jugadas hubo equivocaciones graves. Como consecuencia, tanto López Valle como Adonai Escobedo, responsable del VAR, quedaron suspendidos y no volverán a aparecer en lo que resta de la Liguilla.
Pero el debate que rodea al equipo azulcrema no comenzó con este duelo. Desde la Fase Regular, diversos sectores han señalado un torneo cargado de decisiones polémicas, interpretaciones permisivas en jugadas de fuerza excesiva y una aplicación irregular del VAR. Lo curioso es que, pese a la cantidad de comentarios que circulan, no existe un sistema público que recopile uno por uno los errores arbitrales sufridos por el América en las 17 jornadas. Esa ausencia de documentación sólida impide determinar con certeza si el equipo ha sido perjudicado de manera sistemática.
Aun así, entre estadísticas recientes y recuentos informales, el club aparece dentro de los más golpeados por revisiones discutidas, anulaciones y fallos de apreciación. Es decir, aunque no haya un archivo meticuloso que respalde cada señalamiento, la suma de controversias y la gravedad de las más recientes han llevado a muchos a concluir que el problema podría ser más profundo que una simple mala noche del árbitro.











































