
Hidalgo Sport- La Selección de Guatemala atraviesa uno de los capítulos más emocionantes de su historia. Por primera vez, el sueño de clasificar a una Copa del Mundo parece realmente alcanzable. Con Luis Fernando Tena al mando, el equipo ha encontrado una identidad sólida y un nivel competitivo que lo mantiene con opciones reales de llegar al Mundial 2026. La ilusión se ha extendido por todo el país: desde la prensa hasta los aficionados, todos comparten la esperanza de ver al conjunto chapín en la máxima competencia del futbol.
Los recientes resultados en la Fecha FIFA de octubre reforzaron esa confianza. Guatemala sumó cuatro puntos clave, quedando muy cerca del pleno de victorias, ya que un empate de último minuto ante Surinam le impidió cerrar con seis. Días después, el equipo consiguió una victoria histórica al vencer a El Salvador como visitante en eliminatorias, un resultado que consolidó el trabajo del técnico mexicano y elevó las expectativas para la recta final del grupo.
El respaldo hacia Tena es total. Medios como Prensa Libre y Antorcha Deportiva destacaron la fortaleza del equipo con titulares como “A dos victorias de la Copa del Mundo” y “Nos aferramos al sueño mundialista”. Ambos reflejan el optimismo que se respira en el entorno del combinado nacional, convencido de que el trabajo táctico y mental del estratega ha transformado al grupo.
El cierre de la fase de grupos será determinante. Guatemala enfrentará a Panamá el 13 de noviembre y a Surinam el 18, ambos encuentros en casa y con el apoyo masivo de su afición. De ganar los dos partidos, alcanzaría 11 puntos y aseguraría el primer lugar del Grupo A, clasificando directamente al Mundial 2026. Con cuatro unidades, aún tendría amplias posibilidades, aunque dependería de otros resultados. En cambio, con tres o menos, su panorama se complicaría y podría quedar fuera de la contienda directa.
Con el “Flaco” Tena al frente y una generación que combina juventud, disciplina y carácter, Guatemala afronta dos finales históricas. El país entero está listo para empujar con fe y esperanza hacia una meta largamente anhelada: ver por fin su bandera ondeando en una Copa del Mundo.










































