
Hidalgo Sport- El futbol juvenil se prepara para un capítulo histórico. Argentina y Marruecos disputarán la Final del Mundial Sub-20 de Chile 2025, en un encuentro que simboliza el espíritu del torneo: esfuerzo, talento y la ilusión de una nueva generación que comienza a escribir su propia historia.
Argentina llega como la eterna candidata, sólida, con una estructura táctica impecable y el carácter competitivo que la ha convertido en potencia en esta categoría. Su camino ha sido impecable, con seis triunfos consecutivos y un estilo de juego pragmático, donde cada detalle cuenta. En la semifinal ante Colombia, la diferencia estuvo en la precisión: una jugada al minuto 72 terminó con Mateo Silvetti, delantero del Inter Miami, empujando el balón al fondo de la red para sellar el 1-0 y asegurar la clasificación a la octava final de su historia.
Colombia ofreció resistencia, pero la falta de contundencia frente al arco y la expulsión de Jhon Alexander Rentería Arias definieron el resultado. La Albiceleste, en cambio, mostró madurez y una defensa casi impenetrable, demostrando que no necesita brillar con lujos para imponerse.
Del otro lado del campo estará Marruecos, la revelación del torneo. El equipo africano ha conquistado a los aficionados con su intensidad y disciplina, protagonizando una semifinal dramática ante Francia. Tras un empate 1-1 en tiempo regular, los Leones del Atlas sobrevivieron al alargue y alcanzaron la gloria desde el punto penal, donde el joven portero Abdelhakim El Mesbahi se convirtió en héroe al detener el disparo decisivo de Djylian N’Guessan.
El encuentro ante Francia fue una prueba de carácter. Un autogol de Lisandro Olmeta dio la ventaja inicial a Marruecos, pero Lucas Michel empató para los galos. El desgaste físico, las lesiones y la tensión dominaron el cierre del partido, pero el temple del conjunto africano fue más fuerte. Por primera vez en su historia, Marruecos disputará una final del Mundial Sub-20.
La gran cita en Santiago promete contraste y emoción: la experiencia de una Argentina acostumbrada a la gloria frente al ímpetu de una selección marroquí que desafía la lógica con cada partido. Dos estilos, dos historias y un mismo sueño: levantar el trofeo que marca el inicio de una nueva era en el futbol mundial.











































