
Hidalgo Sport. Lauro Campos.- Bajo el estruendo inconfundible de las tribunas y el espíritu encendido de un domingo especial, la arena Afición volvió a vibrar con lucha libre de alto calibre, en una velada que mezcló tradición, rivalidad y el simbolismo del Día Nacional de la Lucha Libre.
La catedral hidalguense fue testigo de un choque de generaciones, en el que la irreverente sangre nueva le plantó cara a la experiencia, y salió con la victoria.
El combate estelar tuvo como protagonistas al juvenil Anthony González y al experimentado El Exótico, quien abrió la contienda con una clase magistral de técnica, derribando a su rival tras una brutal desnucadora para adjudicarse la primera caída. Pero el empuje físico del joven no tardó en equilibrar las acciones, y con una impresionante variante de spanish fly desde la esquina, igualó la batalla.
Ya en la tercera ronda, El Exótico desplegó su arsenal de movimientos espectaculares, pero la resistencia de Anthony fue inquebrantable. El momento definitivo llegó cuando el juvenil atrapó el brazo de su rival y lo llevó a la rendición, ganándose el aplauso del respetable.
La función también dejó triunfos para los Payasos del Mal, Malandro y Fugitivo con polémica incluida, y un electrizante mano a mano entre Silueta y Diamante.
El cierre no fue con máscaras, sino con abrazos: una cena entre gladiadores y público selló una noche inolvidable para celebrar la lucha libre como lo que es: parte del alma mexicana.










































