
Hidalgo Sport.- En torneos como el Mundial de Clubes, el peso de la historia y el prestigio suelen inclinar la balanza, pero también es cierto que el futbol no siempre responde a la lógica. Consciente de ello, Pachuca se aferra a la convicción y al trabajo para afrontar uno de los retos más complejos en su historia reciente: vencer al Real Madrid.
El defensor brasileño Eduardo Bauermann fue claro en el mensaje previo: ante los grandes no hay espacio para el temor ni para la contemplación. “Siempre jugamos para ganar, no importa quién esté enfrente”, expresó, sabiendo que enfrente estará una de las plantillas más poderosas del torneo y con la presión encima tras no pasar del empate frente al Al-Hilal.
El debut de los Tuzos dejó sensaciones divididas. Mostraron control del balón, buena estructura en campo rival y disciplina táctica, pero carecieron de precisión en el último toque. Esa falta de contundencia les costó caro ante el Salzburgo. “Fue cuestión de finalizar mejor las jugadas… eso nos dejó sin premio”, admitió Bauermann.
La baja del marroquí Oussama Idrissi también pesó en el juego ofensivo. Su ausencia por el costado izquierdo fue notoria, aunque Bauermann destacó el esfuerzo de quienes intentaron llenar el vacío: “Sabemos lo que aporta Oussama, pero este equipo confía en todos, nadie se rinde”.
Con el margen reducido a cero, Pachuca sabe que necesita más que un buen planteamiento: necesita un partido redondo. Enfrente estará un Real Madrid que no suele perdonar, pero los Tuzos se aferran a una vieja verdad del futbol: las sorpresas también construyen historia.









































