
Hidalgo Sport. Lauro Campos.- En una noche centenaria en el estadio Pichincha, el Barcelona de Guayaquil redondeó de forma perfecta sus 100 años con una goleada contundente de 4-0 ante un Pachuca, que apostó por una alineación alterna y terminó por sufrir las consecuencias.
Los Tuzos comenzaron con cierto dominio y mejores sensaciones, proponiendo en el medio campo y generando las primeras aproximaciones. Illian Hernández, encargado de liderar el ataque por la ausencia de Salomón Rondón, estuvo cerca de abrir el marcador al 23’ con un cabezazo tras una jugada colectiva, pero el balón no encontró red.
La defensa hidalguense, con el regreso del argentino Sergio Barreto tras una larga inactividad, sostuvo el empate durante la primera mitad, ayudado también por la solidez de Gustavo Cabral, quien evitó un par de sustos con experiencia. Alfonso González fue el más insistente en el complemento, con un disparo al poste incluido, pero el arco se le negó.
La polémica llegó al 71’, cuando Gabriel Cortez bombeó el balón ante la salida de José Eulogio. Aunque Cabral logró evitar que el esférico cruzara totalmente la línea, el central validó el tanto ante la incredulidad visitante. Ese gol fue el punto de desequilibrio para los pupilos de Guillermo Almada.
Con los de Hidalgo desconectados y sin reacción, Barcelona aprovechó el desconcierto para sentenciar el partido.
Pablo Calle amplió la ventaja al 77’, y Dixon Arroyo firmó el tercero con un disparo lejano que contó con la complicidad del arquero mexicano. Para cerrar la fiesta, el propio Cortez selló el 4-0 con un tiro libre que evidenció la falta de oficio del joven guardameta.
Aunque el resultado no afectó a los Tuzos en términos de competencia oficial, sí dejó una amarga lección. Para Barcelona, fue la celebración soñada: goles, tribuna llena y un rival de renombre para marcar un siglo de historia.











































