
Hidalgo Sport. Olga León. Fotos: Roberto Ramírez.- Cuarenta años de historia atlética se resumen en una existencia forjada a base de esfuerzos, logros, viajes, anécdotas, autoconocimiento, dedicación, constancia, amarguras, disciplina y crecimiento permanente.
Aunque después de sus 40 años de edad descubrió su verdadera pasión (los maratones), un festín que disfruta hasta este momento, tras cumplir 79, son éstos el motivo que lo mantienen fuerte, sano, lúcido, con impecable memoria, pero ante todo, agradecido con la vida, y poseedor de un sentido del humor alegre, espontáneo, envidiable.
Él es Jorge Alcocer Ramírez, quien compartió con Hidalgo Sport su trayectoria deportiva y personal.

Hidalguense por elección desde apenas tres años, Jorge nació en la ciudad de México, es un referente de perseverancia, pues 10 años después de ingresar al ámbito competitivo de los maratones, empezó a saborear las mieles del triunfo, o sea a los 50 de edad.
Aunque su infancia fue cruda, con humildad rescata lo bueno, como su trabajo como ayudante en una carnicería, donde tuvo el placer de hacer entregas a celebridades de la talla de Jorge Negrete, María Félix, Pedro Armendáriz, Panzón Panseco, Andrés Soler, entre muchos otros.
Superando adversidades negativas desde su infancia y entorno familiar, durante sus primeros años de existencia fue amante a la fiesta brava, sabía que su sueño era inalcanzable ($), pero como mozo de estoque recorrió los escenarios taurinos más importantes del mundo y conoció a las grandes figuras del momento, como Joselito Huerta, Antonio Lomelí, Eloy Cavazos, Manolo Martínez, por citar algunos.

Una travesía de juventud que evoca con emoción, es su incursión en el ejército de Estados Unidos tras trabajar en ese país, fue reclutado para ir a Vietnam, situación que rechazó porque no le dieron la ciudadanía.
Su empleo en Aeroméxico en atención a pasajeros, le permite hablar cuatro idiomas, y su incursión a los maratones (ha participado en 30) lo ha llevado a los cinco continentes, ha corrido a pie mil 260 kilómetros, ha acumulado decenas de medallas, reconocimientos, diplomas, trofeos, portadas en revistas especializadas de todo el mundo, en fin, todo lo que ha vislumbrado lo ha conseguido.
Es su propio entrenador, psicólogo, promotor, nutriólogo etc. Jorge ha sido capaz de recorrer 20 mil kilómetros en avión para participar en una competencia de 20 kilómetros en París; es autodidacta, amante del arte, la lectura, la música clásica, la cultura, la ópera, el buen comer y el buen beber.

Está casado con María Teresa Carneiro y son padres de Erik (licenciado en gastronomía), Oliver (licenciado en administración de empresas) y Cristopher (ingeniero civil) y orgullosos abuelos de cuatro nietos.
Documentarse para seguir creciendo, aprender el idioma mandarín y despedirse del atletismo competitivo durante un evento masivo de diez kilómetros, que ya se prepara en Pachuca con invitación masiva a quienes deseen acompañarlo, son sus planes a corto plazo, deseos que comparte a través de Selene Olvera, su vecina, amiga, fan y ocupada porque estas historias de vida exitosa se difundan, se imiten, pero sobre todo, se reconozcan.











































