
Hidalgo Sport. Luis Carlos León.- La Copa del Mundo es la competencia a nivel de selecciones más importante del planeta, y todas las federaciones buscan estar los más cerca de la fase final, que se celebra cada cuatro años en uno o varios países sede, tanto para demostrar su nivel de juego como para poner en aparadores a los futbolistas que llegan a la justa.
Hay cada cuatro años una cenicienta que provoca algo en la afición por dicha selección, algún sentir para bien o para mal, que hace que aunque no quieras, los sigues solo por curiosidad o por saber cuántos goles le van a hacer en todos los partidos a la que probablemente será la peor de la justa.
Emiratos Árabes Unidos en 1990, Jamaica en el 98, Senegal en 2002, Trinidad y Tobago en 2006, Nueva Zelanda en 2010, Costa Rica en 2014 y ahora había múltiples opciones, pues desde Perú que clasificó a un Mundial, tras más de 30 años, o cualquiera de las debutantes Islandia y Panamá.
Panamá, país centroamericano conocido por tener el paso de agua más importante de América y por el boxeador Roberto Durán apodado el “Manos de Piedra”, tenía como asignatura pendiente el fútbol, un deporte que hasta la década pasada no era el más popular en aquel país, pues las aficiones por el box y el beisbol lo superaban con creces.
De la mano de los hermanos más famosos que tenían en el deporte, como los Dely Valdez, portentosos jugadores en donde Julio fue el más destacado al formar parte en los noventas de clubes como el Cagliari italiano, o el PSG francés, Panamá trató de conseguir un boleto a la justa, mismo que en dos minutos perdieron ante Estados Unidos en el estadio Rommel Fernández.
Sin embargo, se empecinó el país con obtener un boleto al Mundial y por fin dejar de ser la burla de otros países de la zona como Honduras, Costa Rica o El Salvador, quienes por lo menos una ocasión ya han acudido a este tipo de competiciones y puesto a Centroamérica en el mapa, tal vez con malas actuaciones, pero con actuaciones al fin.
En 2015 demostraron su nivel al poner en jaque a la selección de Miguel Herrera, dentro de las semifinales de la Copa Oro, y tuvieron que ser los árbitros, quienes le dijeran que no al país canalero y su historia.
Eso parece que los alentó y se pudieron dar cuenta que los límites eran imposibles para una generación que se estaba quedando vieja, y que los nombres de Penedo, Baloy, Blas Pérez, Luis Carlos Tejada, Román Torres y demás, se habían quedado en la orilla del éxito, sin haber conseguido el premio máximo.
Al final, en una jornada épica para la CONCACAF, Panamá, de la mano de Román pudo ganarle a Costa Rica por dos-uno y colarse directamente a su primer Copa del Mundo en la historia, por fin habían conseguido el logro máximo, aquel que gracias a Zusi cuatro años atrás no pudieron obtener.
Hoy ha terminado su participación en Rusia, habiendo recibido 11 goles, pero anotando dos que se festejaron como ninguno en aquel país, el de Baloy que significaba el poder tener ese honor de formar parte del Mundial en ese rubro y el otro que marcaba una victoria que al final no pudo ser frente a Túnez.
Se despidió Panamá, pero esperemos que haya una Marea Roja que sea común protagonista en el hexagonal, así como lo está siendo Costa Rica y como lo fue Honduras en algún momento, ojalá que al menos el fútbol pueda darle una alegría a esa gente que, aunque a veces no nos damos cuenta, está peor que nosotros en la actualidad.













































