Francisco, Lozada.- Un contraste resulta que la semana pasada, la Dirección de Deportes haya dado a conocer con bombos y platillos la contratación de la arquera de la Selección Nacional femenil futbol y que 15 días antes, hayan perdido las Garzas (varonil) un partido por de faul y que apenas en esos días les pagaran a los jugadores tres meses atrasados de sueldos.
Está claro que el choque cazado entre el director de deportes, Alejandro Olvera, con el técnico de las Garzas, Miguel Rico ha repercutido notablemente en las carencias que tuvieron los jugadores, expresadas por ellos mismos ante los medios de comunicación.
Sus carencias se excedieron desde no darles viáticos en sus salidas y que debían hacer la “coperacha” para comprar tortas o preparar algo de comer, así como no proporcionarles agua para beber, ni hielos en los partidos.
El problema fue más allá, al deberles hasta tres meses de sueldo, el programar partidos oficiales en Apan, sin comunicárselo al entrenador, o tener en pleno abandono o exceso de actividad el campo de la Prepa 3 y que los árbitros la reportaran en malas condiciones para celebrar sus encuentros.
Todas esas fallas administrativas fueron parte del origen en su eliminación para llegar a la liguilla, porque un equipo profesional no puede tener esas carencias, mientras que el equipo femenil ha recibido todas las atenciones y refuerzos de primer nivel, que tienen un costo importante.
El entrenador de los universitarios siempre ha sido discreto en sus declaraciones y fueron los propios jugadores, quienes expresaron una y otra vez los problemas por los que han atravesado desde varias temporadas atrás y que en la más reciente se agravaron.
Sin embargo, el problema no termina ahí, porque vendrá el próximo campeonato, los campos de pruebas, la pretemporada y los refuerzos, que no garantizan ningún futuro, porque el choque de Alejandro Olvera contra Miguel Rico no va a terminar ahí.
Cabe mencionar que el entrenador de las Garzas tiene el reconocimiento y el apoyo de “arriba” de muchos años de trabajo, por su lealtad a la institución y es obvio que estos problemas ya son conocidos y vendrá una indicación para detener este “pleito”, por bien del futbol universitario.
















































